-No eres tú, soy yo… cómo vas a ser tú? mírate!- La plegaria escapó de mi boca con la sinceridad de quien ha tragado media botella de vodka… o de un niño, tal vez.
Lo concreto es que, calzón en mano, mi acompañante y pareja sexual por esa noche se preparaba para partir… indignada por la aparente falta de interés de mi siempre tan complejo sistema reproductivo, se amurró y amenazó con marcharse.
Una vez más en la misma situación incómoda de la “primera vez” con alguien.
Previo a eso me sucedió en departamentos del centro de Santiago, en casas de la periferia, con recientemente conocidas o con completas desconocidas: la misma cosa. Muchas ganas de hacerlo, poca irrigación. Pero, contrario a lo que se puede pensar de ello, no se trata derechamente de impotencia… la impotencia viene cuando te das cuenta que no hay nada que puedas hacer para remediarlo pues tan sólo pensar en ello es parte del problema! Lo cierto es que esta “indisposición” al sexo se presenta con frecuencia en personas altamente nerviosas, inseguras o con poca experiencia. No es nada nuevo para los hombres modernos, es un secreto a voces, y muchas veces la opción que barajamos para aliviar este pesar viene con la forma de un diamante… y en color azul.
Viagra, o Sildenafilo para los más técnicos, es una droga desarrollada para aliviar los problemas de la disfunción eréctil, es decir, la falta de erección al momento del sexo. Sin embargo, como tantas otras drogas, ha sido adaptada y adoptada por muchas personas como una droga de apoyo, un refuerzo, para quienes sin padecer oficialmente el problema de erección requieren tener la certeza de estar presentables al momento de los «quiubos».
Yo la he tomado un par de veces, en diferentes instancias, y sin lugar a dudas es una experiencia digna de compartir, por el mero hecho de saber que no soy el único que ha pensado en ello y que no soy el único que ha sentido inseguridad ante la idea de usar esta droga. Después de todo, es una droga… y ninguna droga debe ser tomada a la ligera.
Mis tres experiencias con Viagra han sido radicalmente distintas entre si y vale la pena compararlas para que se hagan una idea de lo impredecible del uso de drogas de todo tipo.
La primera vez la usé previo a mi primera experiencia sexual con cierta dama que gozaba de gran reputación y hacía constantes aspavientos de sus experiencias. Con una reputación no menos respetable por mi parte, y para no ser menos, decidí asegurar mi desempeño recurriendo por primera vez a la pastilla azul. Un par de horas antes de nuestra primera reunión en su casa tomé mi dosis y partí feliz rumbo a la cita. Casi 1 hora después de la ingesta, y 10 minutos antes de encontrarme con la encantadora señorita, un terrible dolor de cabeza me atacó de improviso en la micro, seguido de una incómoda sensación de mareo y algo completamente inesperado que no había leído en el folleto de instrucciones… todo a mi vista adquirió un ligero tono azulado.
Nervioso como cualquier primera vez y ahora descompuesto casi por completo abandoné por el momento la idea de tener sexo y me dediqué a cosas más inocentes. De todas maneras la instancia se dio y tuve que recurrir a recursos manuales para evitar la evidente ausencia de erección que me afectaba, aún luego del Viagra!
La segunda vez se dio durante una tarde de motel con una pareja con quien ya teníamos un buen tiempo de relación. Con el ánimo de llevar las cosas un poco más allá de lo normal ingerí una dosis de Viagra previo a nuestra reunión (quise darle una segunda oportunidad, después de todo… todos merecen una, no?). En este caso las cosas iban bien, momentos antes de ingresar a la habitación ya me sentía listo para la acción! sin embargo, un elemento extra se coló en la combinación y cambió el resultado final de la tarde. Un poco de jale (cocaína) saltó a la mesita junto a los pisco sour y, pese a que es una droga que personalmente detesto, decidí probarla en estas circunstancias especiales. El sexo fue increíble. Difícil saber si fue el Viagra el que me mantuvo la erección durante más de 3 horas seguidas, pero sin duda fue el jale el que me dio la energía para rozar las 3 horas de sexo ininterrumpido.
Sin embargo (y he aquí la moraleja, en caso que se hayan indignado por la mención a la terrible «dama blanca»), momentos antes de abandonar la habitación un malestar de muerte atacó todo mi cuerpo. Mareos, nauseas, dolores musculares, jaqueca y un horrible «terror a morir» me mandaron derecho a la cama… esta vez a descansar y dormir por casi 12 horas continuas. Esa experiencia no se la doy a nadie… sin ir más lejos fue la última vez que probé la cocaína.
Finalmente, hace no mucho tiempo atrás y luego de pasar por una etapa en que el sexo se transformó en un animal completamente distinto para mi, experimenté por tercera vez con la dichosa pastilla azul. En la comodidad de mi hogar y con la mujer que amo. Luego de una sesión de 1 hora de cálidos masajes, sin apuro ni nerviosismo de ningún tipo. Con el mero incentivo de entregar placer de manera distinta a mi pareja, sólo con el ánimo de variar un poco nuestra intimidad, ingerí una dosis de Viagra… y las cosas no pudieron salir mejor.
Una perfecta erección, sin dolores de cabeza ni malestares de ningún tipo; una extensa sesión de profundo placer que parecía infinito; la plenitud del orgasmo femenino una y otra y otra vez sin necesidad de periodo refractario ni el sueño y modorra que lo suelen acompañar. La pastilla azul por fin cumplía su propósito. Pero, cuanto de eso fue efecto de la pastilla y cuanto fue producto de mi propia estabilidad interna?
Sin lugar a dudas, los beneficios del Viagra se pueden comprobar en la cama. Si se toman las precauciones y se actúa con responsabilidad (no mezclen drogas, es estúpido, créanme) puede ser una experiencia muy grata, pero esta pastilla no es mágica… la magia la hace uno con confianza, dedicación y paciencia.
Tal vez la primera vez con alguien no sea todo lo que uno espera, pero los recursos están limitados sólo por nuestra imaginación. El mejor sexo siempre ha sido el que viene acompañado de intimidad y alegría, no de vanidad, ni temor.
Usar Viagra para la primera vez responde a la vanidad, sin duda, pero es más enriquecedor para un amante enfrentar sus nervios y temores en la cama y superarlos de manera natural… eso es lo que ayuda de verdad al desarrollo de un buen amante. Y no hay que olvidar que encontrar parejas sexuales hoy en día no es difícil… lo difícil es encontrar «buenas» parejas sexuales, ese si es un monstruo completamente distinto.
Muy buen post!!!
Buenisimo!