19:40 hrs, jueves 04 de agosto, 2011. Hace unos instantes estaba junto a mis padres en la mesa, tomando once, viendo la cobertura de los medios de TV a la represión contra la movilización estudiantil.
Ahora, me encuentro en mi cama escribiendo esto. Molesto.
Y deseo escribir desde el fondo de mis vísceras lo que siento al ver las imágenes en TV y escuchar a la vez a mi padre dando su opinión en relación a lo que ve. De hecho, lo que él dijo fue lo que me llevó a levantarme e irme molesto de la mesa…
La ira me inunda cuando escucho a mi padre decir “ojala salgan los militares a la calle”. Nunca antes me había parado y retirado de la mesa, pese a que no es la primera vez que expresa esa opinión en la mesa mientras compartimos en familia.
Mi padre es un militar jubilado y no es para extrañarse escucharlo decir tal cosa. Vivió en carne propia lo sucedido en aquella oscura etapa de nuestra historia luego del golpe militar o, como prefieren decirle ellos, “pronunciamiento militar”. Crecí en este ambiente y me crié bajo fuertes valores católicos. Chucha, si hasta hice el servicio militar incluso! Sin embargo, hace bastante tiempo que ya dejé de creer en el viejito pascuero.
Como pudimos leer en un post anterior de esta misma revista, aquella etapa en la historia de nuestro país es lo que nos mantiene como un país de extremistas. Comparto totalmente aquella opinión.
Lo veo en mi padre y lo veo en muchos conocidos de mi edad, en unos más viejos y otros más
jóvenes que yo. Vivimos en un país al que le gusta etiquetar todo. Si demuestro mi desagrado al gobierno actual soy comunacho, y si demostraba lo mismo en cuanto a gobiernos anteriores era facho. Cómo es la wea? No puedo acaso estar chato de toda esta política que no toma en cuenta para nada mi opinión? excepto cuando se trata del anhelado voto, que se pelean y chuplican en cada elección… Todos te catalogan. Desde los políticos, hasta tus amigos y familia. Acaso no puedo decidir y opinar desde mis entrañas sin tener que ubicarme en un sector político? Si, estoy molesto. Porque sus estúpidas etiquetas nos tienen donde estamos.
Acaso uno no puede opinar pensando en un bien común, algo bueno para todos, sin tener que menospreciar al que piensa distinto? Puta que nos cuesta.
He leído en tantos lados, a conocidos y amigos, tratar de estúpido e imbécil a todo aquel que haya votado por este gobierno. Me incluyen en ese grupo. Puta, y si yo les digo lo mismo por aquellos que votaron por la concertación anteriormente? Pero no lo hago, y no lo haré. Porque no me parece justo! Ellos tenían sus razones y motivos para votar por la Concertación, bien por ellos, pero por qué chucha no pueden aceptarnos a nosotros que vimos motivos y razones para votar por el gobierno actual? Acaso ustedes conocían otra forma de gobernar? Yo no. Y por lo que veo ahora es la misma puta forma de gobernar que utilizaban los anteriores! Y aquí viene otro gran problema de nosotros los chilenos, tenemos mala memoria.
Sinceramente, no veo mayor diferencia entre este gobierno y los gobiernos anteriores. El problema es que con la Concerta ya estábamos aturdidos o adormecidos con su política. Ahora, con el weon de turno representando a la derecha nos vimos con la obligación de exigir lo que no se pudo lograr durante los gobiernos anteriores, por algo lo elegimos! Incluso se le ha pedido cambiar decisiones que ya se habían tomado durante los gobiernos anteriores! Sin embargo muchos no recuerdan eso y siguen los mismos weones sentados en el congreso y siguen siendo los mismos weones los que gobiernan porque no existe ni una puta diferencia. Entonces le digo a mis amigos ¿realmente creen que la pelea debe ser entre nosotros? Amigos, eso es exactamente lo que a los políticos les acomoda.
A todos estos políticos les acomoda que estemos divididos. Es lo que les da poder para seguir en su jueguito de la sillita musical.
Ellos siguen llenando sus bolsillos, abrazándose y dándose golpecitos por la espalda mientras nosotros nos seguimos peleando como weones por posturas politicas que a ninguno convencen del todo y que, en el fondo, a ninguno de nosotros benefician realmente.
Amigos, la pelea se hace hacia otra dirección, no entre nosotros.
Voté por este gobierno, y estoy en total desacuerdo con la mayoría de sus decisiones. Reconozco mi error, pero no acepto que menosprecien mi opinión y mi decisión, ya que tuve mis propios motivos para hacerlo. Si, compré en un momento ese cuento del cambio, como otros compraron el cuento de la alegría que venía, pero ahora desconfío 100% de la clase política chilena.
Viví una realidad diferente al resto de mis conocidos y tengo derecho a demostrar mi opinión distinta a la suya, con mi voto, en las urnas, esperando lo mejor para el país donde vivo. Si una cosa puedo asegurar hoy es que jamás votaré nuevamente ni por la izquierda ni por la derecha, porque tal división no existe… esos polos opuestos existen sólo en nosotros mismos, los ciudadanos, y avalan la división y el extremismo ideológico en Chile. No nos sirven para nada, mas que para justificar la permanencia de los mismos de siempre en el jueguito del poder.
Pese a todo, creo que el problema de nuestro país es un tema generacional.
Creo que todos queremos lo mejor para nuestro país y que somos muchos los que estamos chatos de las divisiones. Somos muchos los que sabemos que esta pelea que se lleva a cabo hoy es por y para todos nosotros los chilenos. Los obtusos obsoletos se quedan atrás y la nueva generación se presenta con aspiraciones e ideales mas que con colores políticos y partidos. Lo que me da la convicción que esto va a cambiar y será para bien. Hay que dejar a los políticos pelear solos y unirnos por nuestras causas en común. Si ellos no nos representan, tenemos que hacérselos saber una y otra vez hasta que admitan que el poder que ostentan es sólo el poder que les hemos otorgado.
Son las 21:00hrs de hoy jueves 04 de agosto y las cacerolas suenan.
Hoy la aprobación del presidente llega a un 26% y mi viejo debe estar rogando porque los militares vuelvan a la calle antes que las cosas cambien y el sistema en el que ha creído por décadas desaparezca o se le venga encima. Pensamos distinto viejo y me cuesta decírtelo a la cara pero: “Calma padre, estaremos juntos contra viento y marea… contra derecha e izquierda…”

















