Esta mañana prendo la tele y lo primero que encuentro es la noticia del momento: murió Amy Winehouse.
La noticia está tan fresca aún que ni siquiera está confirmada la razón de su muerte… pero como era de esperar, la palabra “sobredosis” ronda en el ambiente mediático como el sino obligado de un artista maldito.
En los canales de noticias hacen un repaso de su impresionante (y relativamente corta) carrera musical. Resumen cuantos premios ganó, cómo su voz parecía la de una persona de color, y la manera en que sus adicciones se interpusieron en su “éxito”. Las imágenes que muestran son las típicas, sacadas de un par de sus videoclips, y luego su último concierto, donde estaba tan raja que no se podía el cuerpo… ni la voz. Y luego vuelven al asunto de cómo sus adicciones, aparte de estropear su carrera musical, la llevaron finalmente a la muerte.
Escuchar todo esto, después de la sorpresa de su muerte, me da una lata enorme que no tarda mucho en transformarse en rabia.
No sé mucho de esta niña. Recuerdo que la primera vez que escuché “Rehab” pensé que era una negra la que cantaba, y me sorprendí cuando vi que en realidad era una tipa blanca, flaca, llena de tatuajes y con cara de haber estado carreteando de corrido los últimos 4 días. Me cayó bien la loca, porque nunca la vi tratando de hacerse la señorita, como muchas otras rancias “de closet”, que ante las cámaras son una mosquita muerta, pero apenas se bajan del escenario hacen samba y canuta con sus cuerpos. Me gusta la gente real, la que es siempre igual y no le interesa quedar bien con otros, sino simplemente ser ellos mismos.
Por esta misma razón me da rabia cuanto satanizan las adicciones de alguien. Sé que las drogas y el copete son malos, pero son tan malos como cualquier otra cosa en exceso… ideologías, comida chatarra o amor. Por qué entonces darle tanto jugo al asunto sólo por ser alcohol y drogas?
Este resumen que hacen los medios de la vida de Amy W. sólo deja como recuerdo sus problemas con las adicciones. Una pasadita rápida a su música y luego enfocarse en la basura, en lo que ensució su vida… porque, después de todo, eso es lo que les interesa a todos, no? Aún no se confirma la razón de su muerte, pero ya todos quieren saber de qué fue la sobredosis… coca? heroína? whisky mezclado con pastillas? Ni siquiera le dan la oportunidad a alguna otra hipótesis, como una enfermedad escondida o un asesinato. Qué rabia…
Y, qué es lo que me da tanta rabia?
En primer lugar, nadie más que ella sabrá a ciencia cierta por qué se metió en las drogas. Nadie empieza a beber o drogarse en exceso porque tiene una vida perfecta, se especula que su ex marido fue quien le presentó las drogas, pero quién sabe en realidad que cosas pasaban por su mente en ese momento, en que la única forma de sentirse mejor era estando “en otra”. Por qué obligarla a ir a rehabilitación si, después de todo, era funcional dentro de su adicción? Algo así como un Dr. House dedicado a la música. No será capricho de quienes querían lucrar con su talento? A alguien le importa?
Generalmente pasa esto… todos se preocupan del problema superficial, que es la adicción, pero a nadie le importa un huevo el problema real, el problema de fondo…
En segundo lugar está la muerte en si. Las generaciones futuras la van a recordar como la están mostrando hoy: una socia rancia que se murió (probablemente) de sobredosis. Y todos recalcarán lo malas que son las drogas y el alcohol, porque te pueden matar! Pero por qué no hacen lo mismo cuando alguien muere por el sida, la diabetes o la cirrosis. Claro, en algún momento se mencionarán las enfermedades, pero nunca sera la mayor parte de la noticia, como lo es en el caso de una presunta muerte por sobredosis. Y después de todo, una adicción a las drogas puede causar la muerte, tanto como una adicción al sexo, a los dulces o al alcohol… si es todo lo mismo, por qué la satanizacion extrema a la adicción a las drogas?
No estoy diciendo que las drogas y el alcohol sean buenas o que no sean malas, sólo digo que si alguien está metido hasta las rodillas en ellas, debe tener una razón, y si ese alguien decide que quiere vivir rápido y morir joven… bueno, déjenlo ser! Después de todo, el cuerpo es suyo, y nadie más puede tener control sobre él.
En lugar de estar criticando eternamente a los artistas por sus problemas personales, disfrútenlos mientras están vivos, y recuérdenlos por su arte más que por sus vidas privadas. Después de todo, si no hubiesen tenido problemas y adicciones probablemente no habrían sido los artistas que fueron y habrían terminado con vidas largas y mediocres… como las de los demás millones de humanos en la Tierra.

















