Me gusta el Rock… porque el Rock es bueno…
Y cómo no? si es la música que me relaja, me acompaña, me hace vibrar, me levanta y me hace volar… en rigor, es una de las pocas cosas que me mueve las entrañas.
Pero… no fue fácil el camino hacia el Rock…
Tengo 33, por lo que es obvio que un viejo Rockero como yo no soporta mierdas actuales como el reggaeton. Tengo que aferrarme a mis viejas bandas para sobrevivir a la música que está de moda ahora…
No es fácil ser Rockero hoy, pero… por qué no “fue” fácil antes tampoco?
Empece a escuchar Rock el año 87′ y, al igual que millares de jóvenes en los 90′s, todo empezó con Metallica. Así es, pero a diferencia de los metaleros noventeros que empezaron a rockear con “Enter Sandman”, yo empecé con “One”, tema que me cambió la concepción de lo que era la música… me mató de principio a fin con sus 7 minutos de punteos y riffs. Yo no entendía nada ya que estaba acostumbrado a lo que eran las canciones pop de Michael Jackson, muy de moda en esa época, los bailes de Madonna y la música en español que escuchaba mi papá siempre que salíamos en auto. Como comprenderán, en esa época no había internet, así que volver a escuchar el tema en algún lado fue imposible y plata para comprarme el cassette a esa edad ni cagando, por lo que el tema lo escuché una vez y me quedó dando vueltas.
Pero los hitos que marcaron realmente mi transformación de “persona normal” a Rockero de corazón fueron: la llegada a la casa el año 90′ de un primo que tenía 7 años más que yo y el video de la canción “Dr. Feelgood” de Motley Crue…
Vamos por parte…
Dr. Feelgood (1989) es el título del álbum más vendido en la historia de Motley Crue que es una de mis bandas favoritas hasta el día de hoy, pero si hubo una cosa que me aterró a los 11 años, fue el video de esta canción (hoy lo veo y me cago de la risa). Me daba susto porque estaba lleno de fuego, que para mi era algo infernal y casi prohibido, por lo que le hacia el quite a “Dr. Feelgood” cuando lo pasaban en televisión abierta pensando en que si lo veía, me iría directo al infierno (Extra Jóvenes y Estudio Club, programas de moda en esos años, lo pasaban a cada rato). Hasta que un día, ya chato de arrancarme del video me dije, “ya wn, escuchalo, la wea te anda buscando..” y me senté, lo vi completo… y lo amé. De hecho Dr. Feelgood fue mi primer cassette y cada tema está fuertemente agarrado a mi corazón… Bueno, así se inició mi lado más glam, por que el amor a Motley Crue derivó a mi amor por Kiss, Skid Row, Warrant, Guns N’ Roses, Bon Jovi, Poison, Cinderella y weas por el estilo.
Y mi primo, el segundo hito en mi historia. Un Metalero de corazón, que llegó a vivir a mi casa durante todo el año 90′ me mostró todo el submundo del Thrash y el Speed Metal, prestándome cassettes con artes de caratulas hechas con plumón y lápiz pasta, pirateados y de bandas que hasta el día de hoy sigo, como Exodus, Kreator, Morbid Angel, Lethal Aggression, Slayer, etc, etc, etc. Mi primo trato por todos los medios de lavarme el cerebro para que sólo escuchara Thrash, cosa que no ocurrió (nunca he sido muy influenciable la verdad). El año 91′ mi primo ya no vivía en la casa, por lo que mi camino por la vida metalera debía ser recorrido sin guía… y he ahí lo bueno… la variedad de metal en esos años era casi infinita, por lo que en vez de recorrer un camino y definirme en un estilo específico, decidí recorrerlos todos. Y así me hice fan del Hardcore (Biohazard, Suicidal Tendencies, D.R.I. etc..), del Punk (Sex Pistols, The Misfits, 7 Seconds), del Heavy Metal (Iron Maiden, Judas Priest). Hasta el Grunge pescó algo en mis gustos (Nirvana, Soundgarden).
Pero no fue hasta cuando apareció el Anthrax de Joey Belladonna en mi vida que realmente pude decir “esta banda me representa”, y cómo no? voz Glam en banda Thrash, o sea “mi” combinación perfecta…
Ustedes se preguntarán “y por qué pa’ este pelota “fue” difícil ser metalero?.
Lamentablemente, en esos años, escuchar esta música era asociado a delincuencia, drogadicción, malas notas y… satanismo. Es decir, en esos años ser Metalero era como ser flaite ahora. Hasta tenían un sobrenombre despectivo, “Cumas Aggresor”, que eran, efectivamente, delincuentes que escuchaban Metal, que dejaban la caga en los recitales y andaban ebrios en las calles… o sea yo fui “cuma” pero no “aggresor” por que no era violento, pero “cuma” al fin y al cabo, ya que el que escuchaba música metalera en esos años era metido en el mismo saco con los que realmente eran delincuentes.
Las malas notas del colegio (culpa del Atari en primera instancia) eran producto de la infernal música que yo escuchaba: eso según lo que mis papás hablaron con orientadores y profesores en el colegio, tildándome casi de adorador de satanás! Es más, una noche mis papás me hicieron una “fiscalización musical”. Tomando sin mi permiso mi baúl lleno de cassettes y mi (gigantesco) personal stereo, me sentaron en la mesa con ellos para escuchar lo que, según ellos, estaba llevando a su hijo al infierno… así fue como mi papi abrió el baúl, y tomó al azar un cassete, que para mi mala cuea fue uno de Inmolation, (pudo haber tomado uno de Kiss o Poison, pero no…) lo puso casi con asco en el personal y apretando el botón play se llevó el audífono al oído… cerró los ojos y le pasó a mi mamá el otro audífono diciéndole “escucha”… a lo que mi vieja, con una frase para el bronce, que nunca olvidaré, dijo: “Es como si el diablo me hablara al oído…”
Yo no supe que responder… volvió a meter la mano al baúl para sacar otro cassete, uno de Tottem Korps que se llamaba The King of Hell Reclaim His Throne… o sea, imaginense la caratulita que tenia ese disco. Mi viejo no se atrevió a escucharlo. Para terminar sacó del baúl un parche de como 30 x 30 cms de Venom del disco Black Metal… bueno, ustedes saben qué símbolos aparecían en este. El parche provocó la ira de mi papá que procedió a quemarlo en el patio… bueno, los entiendo, estaban preocupados y aplicaron terapia de shock… que a la larga no resultó.
Todo pasó… la moda de tildar a los metaleros de satánicos quedo atrás gracias al apogeo del Grunge en los 90′s, que desvió la atención general de las poleras negras a las camisas a cuadros gastadas, transformando al ochentero satánico en el noventero rebelde. Ahí la moda no era ser demonico, sino tener los pantalones rajados y tocar en un garage… y el Grunge se ganó su espacio y con merito, para luego morir lentamente a manos del Aggro… y así sucesivamente, cada estilo evoluciona e involuciona, dependiendo de la tendencia.
Lo que es yo, no cambio mi música… y se agradece que sigan existiendo bandas de mi época como Slayer, Megadeth, Motorhead o Motley Crue. Como se diría por ahí, sigan adelante y “no se mueran nunca!”… y como dice la lírica de aquel temazo, “el Rock n’ roll no morirá jamás!“. Más les vale malditos no dejarme solo!
Horns Up!
















