Puedes decir que lo haces bien, que a tu pololo le encanta, que nunca has recibido quejas… pero (aquí entre nos) objetivamente… te gusta hacerle sexo oral a tu pareja?
Pregunto porque, al parecer, hay algo que no tod@s saben o no quieren reconocer. Para que el sexo oral, o en este caso la felación (es decir sexo oral aplicado al pene), sea bueno, hay una sola regla básica y fundamental a cumplir: te debe gustar el pene.
No quiero decir que debes ser adict@ o rendirle culto al pene (aunque a veces eso también sirve) me refiero a que al momento de practicarle sexo oral a tu hombre debes disfrutarlo tu también, te debe parecer entretenido y excitante. Tu calentura al hacer sexo oral se traduce en una buena performance, te lleva a apretar el pene, besarlo, mirarlo con ganas de querer comértelo. El problema al temer o tener demasiado cariño con el pene es que le suma delicadeza y suavidad a la felación… y el perfecto sexo oral no tiene mucho de delicadeza y suavidad, sino más bien intensidad y tensión.
Una mujer que disfruta al dar sexo oral estruja el pene con manos y boca, lo aprieta y succiona como queriendo sacarle zumo. Agarra el miembro con firmeza y decisión. Masturba con una mano mientras lubrica con su saliva. Te lleva hasta el borde del climax y te devuelve, para luego volver a llevarte al extremo. Se sabe en control y lo demuestra. La felación es un nivel aparte cuando hablamos de sexo! Y no hay mucho espacio para delicadeza, ni cariños, ni contemplaciones del miembro mientras haces sexo oral. En el fondo, es como el acto sexual en si… al separarlo de la contemplación amorosa, te entregas al éxtasis sensorial del momento. Experimentas el coito en un nivel más instintivo y animal. 100% intensidad sexual. Nada de aditivos.
Personalmente he tenido experiencias de todo tipo cuando se trata de felación. Algunas de mis parejas daban excelentes mamadas. Profundas, bien lubricadas (la lubricación es vital!), con energía, fuerza y entusiasmo. Prácticamente se abalanzaban sobre el pene y lo atacaban con lengua y garganta. Cada una a su manera pero todas demostrando cuanto les gustaba hacerlo. En el otro extremo, están las que no hacían sexo oral en absoluto, les daba asco el pene (el pene en general, no el mio) y hasta rechazaban el sexo oral que por mi parte les ofrecía. De más está decir que, bajo esas condiciones, nunca tuvimos mucho futuro…
Así mismo, también hay mujeres que no pueden dejar de pasar los dientes por el glande, por más que se les suplique lo contrario. Algunas no abren la boca ni salivan lo suficiente y su felación parece más sodomía que oral (puede parecerlo pero no es lo mismo! no acepte imitaciones!). Y, por supuesto, también hay mujeres que no le tienen asco al pene pero que ven el sexo oral como un trámite previo a la penetración. “Si se puso duro, fue suficiente”. Esas son las peores, pues empiezan algo que jamás terminan… y a nadie le gusta quedar con la bala pasada…
Si te importa tu performance oral debes tener claro que no hay manera de hacerlo bien si no sientes genuina pasión por el pene. Básicamente, debes ver el sexo como una manera de conectarte con otra persona en un nivel profundo y primordial, algo que muchos vinculan al amor pero que oficialmente no tiene nada que ver con el. El sexo oral es otra expresión del sexo, no es un tramite ni una mera previa al plato de fondo. La felación ES el plato de fondo si la sabes hacer bien! y si te interesa que así sea claro está…
Ahora si no te importa tu performance y lo haces por deber o simplemente no lo haces en absoluto, mi sugerencia es relajate. El sexo no es algo de que avergonzarse, y mucho menos se puede sentir rechazo hacia él! Eso sería como rechazar tu propia naturaleza! Somos animales con el único beneficio de la razón (e incluso eso es discutible) y por más que la sociedad y la tradición deseen reprimir nuestros instintos primitivos siempre sabremos que cuando nos dejamos llevar por la bestia es cuando más libres y completos nos sentimos.
Es paradójico pensar que vamos por la vida proyectándonos a un posible futuro en que nos sentiremos completos y felices, pero en el trayecto vamos reprimiendo y negándonos aquello que nos hace sentir completos aquí y ahora. La única postergación válida a mi parecer es la del orgasmo, donde mientras más lo demores mejor es la recompensa, pero en la vida hay que aprovechar los momentos que nos hacen sentir felices y satisfechos! Pues las oportunidades no son infinitas como muchos creen y nadie ha confirmado que al final del camino haya un paraíso metafísico a la espera de nuestras almas…
Negarse al sexo en su plenitud es negarse a una de las pocas cosas que nos hacen sentir completos en este mundo. Abre tu mente y abandónate al placer cuando tengas tu oportunidad. No es hedonismo, es natural…
Cheers!


















